viernes, 30 de diciembre de 2016

Retrato de familia con terrorista al fondo

El 9 de mayo de 1977, a primera hora de la tarde, los ​integrantes de​ la banda ​terrorista Ejército Popular Catalán (Época) Carles Sastre, Xavier Barberà y Antoni Messegué irrumpieron en el piso de una hermana del industrial José María Bultó, donde éste se hallaba de visita, y le adosaron una bomba en el pecho​ con esparadrapo​​. O al día siguiente aflojaba 500 millone​s​ de pesetas o la harían estallar. Ya en su casa de la calle Casa Mora, en Pedralbes, Bultó se encerró en el baño y trató de despegarse el artefacto. Así dio cuenta La Vanguardia del desenlace:

Aunque no pudimos obtener información de primera mano, personas que estuvieron poco después en el baño [contaron que] el cuerpo del señor Bulto Marqués quedó materialmente destrozado, especialmente tronco y cabeza.
El párrafo anterior ha de ir igualmente adosado a todas y cada una de las menciones de Carles Sastre en la prensa. La última de que tengo constancia se produjo con motivo de su participación en la llamada cumbre por el referéndum, celebrada el pasado día 23 en el Parlamento de Cataluña. El Parlamento, sí: en su desprecio por las instituciones, el nacionalismo catalán no se para en barras, y del mismo modo que el Palau de la Generalitat acogió en noviembre de 2014 las reuniones preparatorias del 9-N, u ofició en julio de 2015 como sede del cónclave de partidos y entidades soberanistas para alcanzar un acuerdo de lista unitaria para el 27-S, y aun albergó en noviembre del mismo año las negociaciones entre JxS, la CUP y ERC para desencallar la investidura, hoy es el Parlamento el que hace las veces de batzoki del procés, al que Sastre se incorporó tras el preceptivo blanqueo en TV3 y Catalunya Ràdio de la mano de Xavier Graset y Mònica Terribas, respectivamente. El primero, recordemos, presentó al terrorista (al que describió como "gran reserva del independentismo") como un "activista que ingresó en prisión a raíz de la muerte del industrial José María Bultó", como si a Bultó le hubiera ​caído un rayo. La segunda lo calificó de "histórico del independentismo combativo".

La presencia de Sastre en la simera prenavideña puso de manifiesto, una vez más, la ambivalente relación de los prebostes del régimen, a quienes se tiene por prudentes, con la canalla filoterrorista, cuya función proppiana en el relato​ procesista​ es ennoblecer, siquiera por contraste, a sus mayores. Ni que decir tiene que el barrenero no acudió a la cita en razón de su antiguo oficio, sino como secretario general de la Confederación Sindical Catalana, sindicato independentista conocido por sus llamamientos al desacato de las sentencias favorables al bilingüismo y heredero de Solidaridad de Obreros de Cataluña, organización fundada a finales de los años 50 por Jaume Terribas, padre de la ex directora de TV3 y actual locutora en Catalunya Ràdio... Mònica Terribas.

Así y todo, el atributo que le franqueó a Sastre las puertas del Parlamento no fue, obviamente, el oficial, sino el oficioso. No en vano, si este individuo es alguien en el gotha nacionalista no es debido a su ímproba labor sindical, sino a que asesinó a Bultó en nombre de Cataluña. De ahí que resultara paradójico, por no decir esquizofrénico, que Terribas (y Graset) omitieran el único atributo de Sastre que justificaba ​que fuera entrevista​do​. En cuanto a la foto de familia de la cumbre por el referéndum, los responsables de protocolo del Gobierno de Puigdemont ​relegaron a Sastre al extremo​ derecho de la última fila, lo que, por cierto, no es la primera vez que sucede. El 26 de junio de 2013, fecha en que se constituyó el Pacto por el Derecho a Decidir, a Sastre le asignaron la sexta fila, aunque aquel día, en lugar de ​situarlo en el extremo derecho, lo ​situaron en el izquierdo​ (con camisa azul)​. El corolario resulta obsceno de puro evidente: ¿el terrorista? Que salga, sí, pero ​pónganmelo ​al fondo; esto es, que ​aparezca en la foto (porque así podemos ufanarnos de lo amplio, transversal e inclusivo que es nuestro acuerdo) pero ​sin que se note demasiado, ​no nos vayan a tomar por otra cosa.

Ésta es la clase de injertos de que se vale el soberanismo para construir eso que llama sociedad civil, consorcio donde todos sus miembros no son sino políticos profesionales o en excedencia (como esos tres exsocialistas –Elena, Arqué y González– a quienes han nombrado coordinadores) y cuyo objetivo es ir reemplazando al Parlamento autonómico como cámara de representación. Por de pronto, ya han ocupado el edificio. Y sin que nadie los haya votado. Sonría.


Libertad Digital, 30 de diciembre de 2016

martes, 27 de diciembre de 2016

El Rey versátil

Los exégetas han hablado: en su mensaje navideño, el Rey no hizo referencia explícita a Cataluña pero sus palabras contra "la intolerancia y la exclusión, la negación del otro o el desprecio por la opinión ajena" aluden inequívocamente al independentismo catalán. Se trata, en efecto, de una interpretación plausible; tanto como lo sería afirmar que Felipe VI abogó por la solidaridad con los refugiados de Oriente Próximo. O decir que nos previno acerca del populismo rampante. O que clamó por la paz mundial. A este respecto, el más sandunguero de los comentaristas, el periodista de El País Miquel Alberola, ha dejado esta cumbre del periodismo de buffet libre: "En su tradicional mensaje navideño, el Rey realizó un contundente alegato a favor del respeto y la convivencia aplicable en cualquiera de las áreas susceptibles de conflicto en las que vive la sociedad española". Un mensaje, ajá, que combina con todo. De hecho, nada impediría al independentismo ponerse el kimono de judoka y proclamar que el Rey, con su canto a la tolerancia, abrió el camino a la celebración de un referéndum pactado. Y que el Gobierno tome nota. (Pero el enemigo sólo da para quemar sus fotos, tal es su falta de audacia).

Sea como sea, los discursos de Felipe VI, al igual que los de su padre, exigen del despiece a cargo de editorialistas. Si los diarios trataran de servirlos como información pura y dura, según la rutina productiva de las noticias de declaraciones, cundiría el desconcierto. "Momentos como éstos", dijo Felipe VI, "nos recuerdan el gran patrimonio común que compartimos". Y remachó: "Un patrimonio que merece el cuidado de todos y que todos debemos ayudar a proteger como lo mejor que tenemos y somos". Un erial intolerable, ya digo, que en los últimos tiempos contamina las valoraciones de los líderes políticos, aún más anodinas que el original, de suerte que lo que debiera ser un gran anuario español empieza a parecer el desperezo de la marmota Phil, con la salvedad de que ésta al menos pronostica la duración del invierno. Así, y aunque sea únicamente por el share –que también es una forma de (des)legitimación–, Su Majestad debería decir algo, y si es algo atendible, solemne y edificante, tanto mejor. Más teniendo en cuenta que ni siquiera el afán de contemporizar le ahorra detractores, ya se trate de Podemos, de la CUP o de la sedicente Asociación para la Recuperación [sic] de la Memoria Histórica, ese oráculo de entreguerras.


Libertad Digital, 27 de diciembre de 2016

jueves, 22 de diciembre de 2016

Ascazo

El telediario muestra el Twitter de Iñaki Ellakuría, el ciudadano español que ha resultado herido en el atentado de Berlín, y veo las leyendas "Independentzia eta sozialismoa" y "Bilbo, Euskal Errepublika". De resultas, el gentilicio "español" echa a temblar, como tiemblan las app en los smartphones antes de tirarlas a la basura. Por un lado, supongo que el interesado repudia la españolidad (y aun me pregunto, ay, si cabría respetar su parecer); por otro, me digo que no la merece, ar. El locutor sigue hablando (tibia, peroné, cadera...) pero hace segundos que el estruendo del perfil ahoga sus palabras, de las que en adelante apenas percibiré voces aisladas, como si un demiurgo alucinado estuviera subiendo y bajando el volumen del televisor. Trato de deglutir el amasijo 'independencia-atentado-español-herido' pero no hay manera: el bolo se me ha hecho bola y me resigno a la inexorabilidad de ir regurgitándolo. Al cabo, me justifico, el tal Iñaki es una víctima del terrorismo y parece obligado que esa circunstancia se sobreponga a cualquier otra condición. Una larga adversativa revolotea en mi cabeza, pero no me atrevo a formularla de punta a cabo, pues temo despeñarme por el acantilado de la justicia poética, ese castigo divino con ínfulas de modernidad.

En las horas sucesivas, será un consuelo comprobar que también los periódicos embarrancan en cavilaciones semejantes. Así, por ejemplo, Libertad Digital: “Sin embargo, este joven bilbaíno, desde su cuenta de Twitter -en la que reclama ‘independentzia eta sozialismoa’- muestra su ‘ascazo’ contra los ‘españolazos'”. Sin embargo, sí. ¿Y entonces? (Y sólo tras ese interrogante, volver uno a sus asuntos.)


The Objective, 21 de diciembre de 2016

martes, 20 de diciembre de 2016

Rivera Rey


En el I Congreso de Ciudadanos, celebrado en julio de 2007 en el hotel Hesperia, el profesor Francesc de Carreras presentó una enmienda a la ponencia de ideario que, tras ser aprobada por la mínima, supuso la definición del partido como de "centro-izquierda". Al punto, un grupo de militantes (los mal llamados "derechistas" o "liberales") entendimos que semejante etiquetaje conculcaba uno de los rasgos que conferían sentido a Ciudadanos, cual era la primacía de las ideas sobre las ideologías, y causamos baja. A nuestro juicio (si bien, en verdad, nunca hubo un nosotros mínimamente articulado), se trataba de una acotación disolvente, que no tenía otro fin que el de servir de lenitivo moral a aquellos izquierdistas que, como De Carreras, temían la posibilidad de que Ciudadanos (y, sobre todo, ellos mismos) fueran confundidos con derechistas o algo peor.

Rivera, que solía proclamarse liberal, consideró la enmienda De Carreras una minucia, una suerte de nota al pie más o menos orientativa que, en todo caso, no debía desviar a Ciudadanos de su principal cometido, esto es, el de irse perfilando como una maquinaria electoral con hechuras de empresa franquiciadora. De acuerdo con su concepción del partido como artefacto puramente instrumental, que uno de los padres fundadores se empecinara en un adjetivo no dejaba de ser anecdótico. Tanto se lo parecía que apenas dos años después Ciudadanos, una formación con carnet de centro-izquierda, se presentó a las europeas de la mano de Libertas.

Sirva el dato para refutar que la enmienda liberal que hoy plantea Rivera exprese convicción alguna o sea el fruto de un debate en el seno del partido. Antes bien, obedece, como tantas otras medidas en Ciudadanos, a un cálculo electoral. El objetivo, en este caso, es entrar en liza con el Partido Popular, disputarle el voto en cada rincón de España y, a medio plazo, reemplazarlo en el papel de partido alfa del centro-derecha. Obviamente, C's llega tarde. Hace dos años, o incluso un año y medio, habría sido posible. Ahora, después de que el PP haya capeado mil y un temporales, empezando por la crisis y acabando por el pitufeo, se antoja complicado, por no decir ilusorio. Mas la reformulación del ideario encierra otro propósito: liquidar definitivamente el legado del grupo de intelectuales, cuya labor oracular siempre ha despertado en Rivera toda clase de recelos. A ello apuntan, asimismo, la supresión de la frase que alude al origen catalán del partido ("C's es el fruto maduro de una reacción ciudadana que tiene su origen en Cataluña y que posteriormente se proyecta en toda España") y la expurgación del concepto laicismo identitario, en el que la Ejecutiva ve una muesca del pensamiento de la eurodiputada de UPyD Teresa Giménez Barbat, asimismo fundadora de Ciudadanos, y por quien Rivera y su guardia pretoriana sienten una hostilidad rayana en lo patológico.

El afán de que nada en el partido escape al control del líder se manifiesta igualmente en la propuesta que prevé la expulsión de quienes participen en "corrientes de opinión que sean contrarias a los intereses del partido" o efectúen "manifestaciones públicas que puedan ser consideradas desleales o contrarias a los intereses del partido". Y donde los intereses del partido se confunden cada vez más nítidamente (valga la paradoja) con los de Rivera.

Entre las razones que éste aduce para promover dichos retoques se halla la expansión del partido. "Hace diez años", arguye, "éramos una plataforma civil y autonómica y ahora somos un partido nacional y europeo". Bien, es falso. Ciudadanos germinó en Cataluña, es cierto, pero desde primera hora fue un proyecto de vocación nacional, y de ello no sólo dan fe las presentaciones de la asociación por toda España, o el hecho de que la consejera más votada en el Congreso Constituyente, celebrado en Bellaterra en julio de 2006, fuera Verónica Puertollano, que lideraba la primigenia agrupación de Madrid; de ello también da fe el propio Rivera, que solía reivindicar esa misma condición frente a los dirigentes de UPyD cuando éstos tildaban despreciativamente a Ciudadanos de "partido catalán". ¿Llevaban razón entonces Rosa Díez y Carlos Martínez Gorriarán? Eso se desprende, cuando menos, de las alegaciones del presidente de Ciudadanos.

La vigencia del aforismo de Victor Hugo que Rivera ha adoptado como lema del partido, "No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo", tiene una insólita plasmación en Ciudadanos, que ha salido indemne de todos y cada uno de sus errores por tratarse, precisamente, de una magnífica idea, aunque no sé si tan buena como para seguir errando hasta el fin de los tiempos.


Libertad Digital, 20 de diciembre de 2016

martes, 13 de diciembre de 2016

Academia de matones

Lo que sigue es el comunicado que difundió la Universidad Autónoma de Barcelona el pasado 22 de abril, a raíz de los enfrentamientos en el campus entre ultraderechistas y ultraizquierdistas. Me llamó la atención que el tono fuera tan enérgico, cuando sucesos de idéntica naturaleza, aunque protagonizados exclusivamente por ultraizquierdistas, habían sido tratados con pasmosa indulgencia. En este caso, de hecho, el rectorado no sólo no menciona al centenar de ultraizquierdistas que coprotagonizaron los incidentes, sino que, además, confunde deliberadamente a los ultraderechistas con Sociedad Civil Catalana.

La UAB rechaza la presencia de un grupo de neonazis este mediodía en el campus, que ha provocado incidentes en la entrada de la Facultad de Economía y Empresa.

En este espacio, la asociación estudiantil Sociedad Civil Catalana-UAB había instalado una carpa para informar de sus actividades. El equipo de gobierno de la UAB, para garantizar la seguridad de las personas y su derecho a la libertad de expresión, había reforzado el servicio de vigilancia y seguridad y lo había puesto en conocimiento de las autoridades responsables de la seguridad pública.

Una vez finalizada la actividad se han producido disturbios que han requerido la presencia de las fuerzas de seguridad para desalojar del campus al grupo neonazi. Un miembro de la seguridad de la UAB y un mozo de escuadra han resultado contusionados.

El equipo de gobierno de la UAB condena sin paliativos los hechos violentos ocurridos y expresa su rechazo absoluto a las ideologías totalitarias en la universidad.

Como saben, los ultraizquierdistas de la UAB, a los que, mucho me temo, ni siquiera suspenderá la vida, han atacado hoy una carpa de Sociedad Civil Catalana que anunciaba la proyección del documental Dissidents. El preu de la discrepància a la Catalunya nacionalista, de Fran Jurado. Pese a lo que pueda parecer, la razzia fascistanti no era una performance publicitaria orquestada por los promotores del documental. Ni eran figurantes los policías que han protegido la integridad física de los cinco o seis miembros de SCC que había en el chiringuito. Una de las consignas más coreadas, y que forma parte del repertorio habitual de la ultraizquierda, ha sido "Els carrers seran sempre nostres", cuya traducción al castellano es, aproximadamente, "La calle es mía". Éste es el calamitoso, agramatical comunicado que ha difundido hoy el rectorado de la UAB.

Ante algunos hechos que han ocurrido en el campus de la UAB en los últimos meses y, particularmente, en los últimos días, en que se ha impedido la libre expresión de ideas, el Equipo de Gobierno quiere manifestar lo siguiente:

El debate de las ideas es una actividad consustancial al contexto universitario. La universidad ha de ser un lugar dónde [sic]se puedan expresar todas las ideas, siempre que sean tolerantes y no discriminadoras. La libertad de expresión ha de permitir a todo el mundo manifestar sus inquietudes y su ideología.

El Equipo de Gobierno propicia que en los espacios de la UAB se puedan expresar y debatir las opiniones e ideologías de todas las personas que forman parte de la comunidad universitaria. Este respeto a las diferentes ideas ha de incluir, necesariamente, el respeto escrupuloso de los espacios de la universidad: como son espacios públicos, cualquier colectivo puede usarlos, y hay que facilitar y garantizar que así sea.

El equipo de Gobierno promoverá a través del diálogo y la participación necesarios el establecimiento de los mecanismos para que la UAB sea un referente de la libertad de expresión de ideas e ideologías, así como de tolerancia, respeto y no discriminación.

Algunos hechos. De la ultraizquierda, nuevamente, no hay noticia, así que estoy expectante por saber con quién entablará el diálogo el equipo de Gobierno.


Libertad Digital, 13 de diciembre de 2016

viernes, 9 de diciembre de 2016

Cataluña misteriosa

Señales que propician un marco más favorable para el entendimiento. Indicios casi inapreciables, que se abren paso, todavía tímidamente, entre la maleza de habituales recriminaciones. Gestos que invitan a pensar en la posibilidad de un deshielo, oh, invernal. Un arrumaco inesperado, una media sonrisa, una mirada noble. No es tanto lo que se dice cuanto lo que se insinúa. Se trata, sobre todo, de lo que ahora, en la aurora de esta nueva era, parece ya inconcebible.

Tales son las premisas en que se basa el Gobierno para reconducir el mal llamado problema catalán, y que en apariencia tanto difieren de aquella admonición profesoral de Xavier García Albiol: "La fiesta se ha acabado". En apariencia, digo, porque ambas actuaciones, la afable y la avinagrada, presentan idéntico rasgo concluyente: el desprecio por la política, al que el Gobierno añade el de la realidad.

No en vano, mientras la Alta Comisionada para Asuntos Catalanes abría consultorio en Barcelona, éstas eran las noticias que, respecto a su negociado, traía la prensa: "La Asociación de Municipios por la Independencia envía un díptico a 400 ayuntamientos de todo el mundo para explicarles el proceso independentista catalán", "La CUP desafía al juez por la quema de fotos del Rey", "El Diplocat hará de 'observador internacional' en las próximas elecciones legislativas de Macedonia", "Puigdemont convoca para el 23 de diciembre la cumbre sobre el referéndum que exigía la CUP". Ninguna, insisto, tiene más de 24 horas. Al margen del plano institucional, se ha conocido la existencia de un vídeo de un colegio de Cambrils en que el profesor, a cuenta de una teatralización de Els Segadors donde no hay una sola verdad, inocula a niños de 5-6 años el odio a España.

La incapacidad del Gobierno para encarar el nacionalismo no supone ninguna novedad. Lo que sí es novedoso, aunque se viera venir, es que la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, se congratule por el "cambio de discurso" y exija "medidas concretas". Que un partido, en suma, que se fundó para combatir el nacionalismo, sea hoy el intermediario del chantaje.


Libertad Digital, 12 de diciembre de 2016



miércoles, 7 de diciembre de 2016

Habana sin

Beber, bailar y follar son los tres únicos talleres en los que uno puede inscribirse en Cuba sin notar el aliento de la Revolución. Vicios como la lectura, el cine o la escritura, en cambio, suelen desembocar en un callejón sin salida. Tras la muerte de Fidel, las autoridades decretaron 9 días de duelo, que se tradujeron en la prohibición del alcohol y la música, preámbulos del sexo (a menudo incluso condiciones, tan o más respetables que Tinder o Pure). El castrismo no entró a saco en las alcobas, cierto, pero a más de una le restó acepciones; del mismo modo que no se inmiscuyó en los frigoríficos sino en la mercancía con que no debían llenarse. En lo que respecta a la semántica, el trampantojo es a las dictaduras lo que el eufemismo a las democracias.

La mansedumbre con que la población acató la consigna resultó conmovedora, máxime teniendo en cuenta el alto porcentaje de bailadores sociales que registran algunos barrios de La Habana. Mi propensión al morbo me llevó a pensar que en tales circunstancias habría un estallido social; que el régimen, en fin, pagaría muy cara esa delectación en el rigor. (El dia de Sant Jaume / de l’any trenta-cinc / hi va haver gran broma / dintre del torín; / van sortir set toros / tots van ser dolents / això va ser la causa / de cremar els convents). Tan obvio me parecía que llegué a plantearme si la ley seca no habría sido idea de un gusano infiltrado en el Gobierno. O era la abstinencia del mojito, ay, que empezaba a producir monstruos.

El domingo vencía la ley seca. Cuando menos, la notificación del Consejo de Estado dictaminaba que a las 12 del mediodía concluía el luto. A esa hora, sin embargo, ningún establecimiento de La Habana dispensaba aún bebidas alcohólicas. Ésta era la respuesta más común entre los empleados: “Aún no hemos recibido la orden".


The Objective, 7 de diciembre de 2016

viernes, 2 de diciembre de 2016

Falla

La ex alcaldesa de Valencia se sentó en el banquillo el día 21 por un presunto ingreso de 1.000 euros al Partido Popular, que, supuestamente, le habría reintegrado el importe con dos billetes de 500. Pitufeo, le llaman. Antes, había sido repudiada por algunos de sus compañeros de partido, insultada por sus adversarios y ultrajada por la mayoría de los medios de comunicación. ¡Qué digo, mayoría, si no hubo diario ni radio ni televisión que se abstuviera de tratarla como a una leprosa! Barberá murió de un infarto el día 23, y yo me pregunto por la posibilidad de achacar la muerte a su calvario, al escrache general al que estaba siendo siendo sometida desde hacía meses.

Abro comillas. La ola de suicidios que motivó en España la crisis fue en verdad una cascada de crímenes de Estado. La mayoría de los suicidas, cómo ignorarlo, eran hombres a quienes la parca se les había insinuado en forma de despido, les había persuadido a rebufo de la ruina y, finalmente, les había insuflado el suficiente (des)ánimo para quitarse de en medio. Al desahucio de la vivienda, instigado por la Casta, seguía el desalojo de la vida. Digámoslo sin rodeos, sin los untuosos eufemismos con que el Sistema adultera la realidad: asesinatos. Se trataba, simple y llanamente, de asesinatos. Cierro comillas.

Y me respondo que no, que el tributo a la verdad, esto es, a la democracia, debe ir vinculado a la cautela. Entre otras razones, porque no es precisamente cautela lo que me pide el cuerpo.


The Objective, 2 de diciembre de 2016

jueves, 1 de diciembre de 2016

Crónicas cubanas (y V)

Cuando salimos de Cuba


JMADP y María Espada | La Habana-Barcelona. Salimos hacia el aeropuerto cinco horas antes de que nuestro vuelo despegara, pues nos habían advertido de que el Gobierno había decretado el cierre de comercios (un decir) y prohibido el tráfico en las calles próximas a la plaza de la Revolución, y que la medida empezaría a aplicarse sobre las siete de la tarde. Un poco más tarde debía celebrarse el funeral habanero en memoria de Fidel, con la participación de jefes de estado tipo Maduro, Ortega, Obiang, Mugabe, Peña Nieto, etc. "En memoria" es inexacto. Durante las cuatro horas de espera en la terminal del José Martí, donde seis grandes televisores retransmitían el acto, nos fijamos en que ninguno de los dirigentes osaba hablar de Castro en pasado. Fidel no era. Fidel es. El mismo libro de estilo que regía en la televisión cubana. Ortega, que empezó su discurso apiadándose de Allende por haber creído, tan bienintencionada como ingenuamente, en la toma del poder por vía pacífica, razonó el porqué del presente histórico. "Y yo me pregunto: ¿Dónde está Fidel?". Y al unísono, miles de habaneros: "¡Aquí!". Antes de que el presidente de Nicaragua retomara su discurso, el gentío estalló en un "¡¡Yo-soy-Fi-del!!" que el realizador, por si no había quedado claro, sobreimpresionó en amarillo. Si Fidel es, si sigue siendo, en definitiva, es porque se ha transubstanciado en el Pueblo.

De hecho, de camino al aeropuerto habíamos sido testigos de esa transubstanciación. Pedro Luis, un coronel de aviación jubilado que a sus 70 años hacía de taxista clandestino, se había extendido en los logros de la Revolución. "Verán, Batista, el dictador que gobernaba antes de Fidel, mandó asesinar a miles de cubanos...". Hacia el kilómetro 5, más o menos, ya habíamos llegado a la mítica sanidad. ¿Recuerdan a Valia, la niña de Trinidad? Pues bien, Pedro Luis también clavó la pértiga en la sanidad española. "Y ahora díganme: en España, si alguien requiere un trasplante de corazón o ser tratado de un cáncer, ¿cuánto tiene que pagar?". España, a punto estuve de decirle, es líder mundial en trasplantes desde 1992; me lo impidió el temor a que infartara y, lo admito, su grado de coronel. Por supuesto, también me abstuve de hurgar en el hecho de que un hombre retirado, con las facultades algo mermadas, se dedique a hacer de chofer de turistas. Una cosa es refutar un sistema, pensé, y otra, una vida. Fue antes de ver el teléfono que gastaba.

–Veo que tiene usted un iPhone... ¿5?
–Cuatro. Me lo trajo mi hijo, que vive en Miami. 

Antes, también, de que nos explicara los fundamentos de la democracia cubana: "Usted elige a su representante de cuadra, el representante de cuadra al de barrio, el de barrio al de distrito... Y así hasta Raúl".

Ya en París, en el control de equipajes, María se refería a algún episodio del viaje y ella misma, al saberse hablando sin moderar el tono ni mirar a los lados, dijo: "¡Qué bien, poder hablar en libertad!". Delante, una cubana con pasaporte francés y bolso de Carolina Herrera nos miró y, negando con la cabeza, chasqueó la lengua. Sin duda, no habíamos entendido nada.​ 


Libertad Digital, 1 de diciembre de 2016

martes, 29 de noviembre de 2016

Crónicas cubanas IV

¿Castristas en España? ¡Que los manden para acá!


JMADP y María Espada | La Habana. El valenciano de cincuenta y tantos que tenemos en la mesa contigua, en un paladar de Línea junto a Presidentes, no ceja en su empeño de que le sirvan una cerveza. "Pero a ti qué te cuesta", le dice a la camarera. Incluso la mulata de veintitantos que le acompaña parece incómoda ante su insistencia, que incluye humoradas del tipo: "¿Y un riojita?", a las que sigue su propio, denigrante carcajeo. Enfrente, en el restaurante Decamerón, no se ve un alma. Un grupo de americanos se asoma a la verja que separa la terraza del paladar de la acera, atraídos por una tele que ofrece imágenes de la NBA. El hecho de que den baloncesto en lugar de discursos históricos de Fidel (¡cuál no lo fue!) les ha hecho pensar (¡benditos!) que aquí no rige la ley seca. La decepción, de tan amarga, resulta hilarante.

Quien no se rinde es nuestro valenciano: "¿Y si la escondo en la mochila y le voy dando traguitos? ¿Qué te cuesta?". Durante el día, nos hemos cruzado con grupos de turistas marchando como en procesión; cruzando, en algún caso, miradas suplicantes, perentorias, con los lugareños: son las que distinguen, en cualquier lugar del mundo, a quienes andan buscando su dosis, no importa de qué. Que sepamos, sólo en los llamados hoteles de pulsera de Varadero, Trinidad y otras localidades hiperturísticas se puede tomar alcohol. Siempre, claro está, que lleves pulsera. En La Habana, en cambio, el cerrojazo es absoluto. De ello se ocupan, además de la conciencia revolucionaria de la población, los miles de policías que hay distribuidos por las áreas más bulliciosas de una ciudad que es el culmen del bullicio. O lo que es lo mismo: en cada esquina, al menos un joven uniformado anda al acecho, con gesto sumarísimo, del menor conato de júbilo. Ello no impide a los Smith de la televisión nacional achacar "el vacío, casi desolación, de algunas calles de La Habana a la profunda pena de los habaneros por la muerte del Comandante". Por lo demás, la retórica cuántica prosigue su curso:

Fidel ha muerto sin morir, porque vive en nuestros corazones. Es decir, ha muerto, pero sólo, y que esto quede bien claro, en un sentido físico.

Capital mundial del chisme, éste es el ranking matutino: 1) Fidel llevaba muerto ya unos días pero lo anunciaron el viernes para que su muerte coincidiera con la partida del Granma de México a Cuba. 2) Fidel llevaba muerto ya unos días, pero retrasaron el anuncio para que les diera tiempo a organizar las exequias. Y 3), nuestro favorito: Fidel no ha muerto; todo esto lo ha montado él mismo para ver si los cubanos lo queríamos de verdad.

De vez en cuando, entre el toda-La-Habana-comenta se cuela una noticia, digamos, veraz. La que hoy echa candela por el Malecón es la trifulca entre castristas y anticastristas frente a la embajada cubana en Madrid, que la tele ha difundido sin escatimar detalle, presentándola como un ejemplo de internacionalismo. Carla, la chica de la limpieza de nuestra anfitriona en La Habana, abrocha la crónica: "A todos esos castristas que tienen ustedes en España, ¿por qué no los envían para aquí a vivir como nosotros?". Otro internacionalismo, éste sí, inapelable.

Una de nuestras últimas estaciones es el hotel Habana Libre, joya hostelera del castrismo, y en cuyos bares, según nos dice una conocida, sí que sirven mojitos. Así es, en efecto. La prensa internacional, con sus cámaras, sus credenciales y su prosopopeya, se ha hecho fuerte en el hall, y corren los mojitos, los daiquiris y la cerveza. Pido dos mojitos: "Estamos de duelo, señor, y los mojitos sólo son para los clientes. ¿Son ustedes clientes?".


Libertad Digital, 29 de noviembre de 2016

lunes, 28 de noviembre de 2016

Crónicas cubanas III

La Habana es un sepulcro envuelto en banderas


JMADP y María Espada | Trinidad-La Habana. El tribunal académico que tenía que calificar la tesis de graduación de Mariela, la novia de un primo de Yasmín, no le permitió abrir la boca. "La universidad es para revolucionarios y usted no lo es". Tras cuatro años de estudios universitarios, ése fue el precio que pagó Mariela por pertenecer a una familia de la corriente opositora Proyecto Varela. A Yasmín no le extrañó la represalia: "¡El Proyecto Varela! Ya son ganas de buscarse problemas".

Yasmín prefiere estar en paz con la Revolución. No hace ni diez minutos, una anciana mulata de pelo estropajoso ha llamado a su puerta y le ha susurrado algo. Era la delegada del CDR de su cuadra, que le informaba acerca de la posibilidad de firmar en el libro de condolencias por la muerte de Fidel, habilitado al efecto en un colegio de Trinidad. Yasmín firmará, claro, porque no hacerlo es buscarse problemas.

Son las 7 de la mañana del lunes 28 de noviembre, primer día de escuela tras el óbito. Los escolares cubanos, a diferencia de los españoles a la muerte de Franco, no recordarán estos días por la ausencia de clases. Al cabo, el solo hecho de ir a la escuela es un acto revolucionario y, por ello, la mejor forma de honrar la memoria del Líder Supremo.

La que escogió anoche el sexagenario Jorgito fue más ortodoxa. Cocido a buchitos de ron desde las cinco de la tarde, a las ocho brindó por Fidel ("mi amigo, su hermano") y, al punto, en un alarde de objetividad, se dio a enumerar las deficiencias del régimen, haciendo hincapié en el "tremendo" error que ha supuesto, en los últimos años, dar tanta libertad a los pájaros, que es el modo como en Cuba se designa a los maricones. Jorgito es cochero de turistas, vive solo y tiene satisfechas sus necesidades básicas, esto es, el alcohol y, de cuando en cuando, 20 minutos de amor a 10 cucs (el peso convertible, unos 10 euros). Cómo iba a tener otras si Fidel, al poco de llegar al poder, repartió refrigeradores, lavadoras y televisores entre todos los cubanos. Y gratis. El luto, obviamente, también rige para Jorgito, mas embotellado en agua mineral. A las putas va a ser más difícil camuflarlas. Sobre todo porque en Cuba no hay putas.

Mientras esperamos al chófer del colectivo que nos ha de llevar a La Habana, prosigue en la tele el maratón fidelista. Son ya 56 horas de loas al comandante y es el turno de una corresponsal en algún país iberoamericano (Ecuador, creo entender). "Y en cuanto aquí se supo la noticia, el cielo se cerró y cayó un aguacero impresionante, el mayor, estoy segura, en mucho tiempo, como si la naturaleza también quisiera sumarse al homenaje a Fidel".

Para realismo mágico, sin embargo, el de Julio, 35 años, nuestro chofer de hoy. "Hace diez años me eché al mar tres veces en una balsa y el mar me devolvió las tres. Esta isla, amigo, es una prisión rodeada de agua, usted me entiende. Ahora tengo esposa y un hijo y sigo tratando de salir, pero por otra vía: una visa, ayuda de algún amigo de Miami, un contrato de trabajo en México... Lo que Dios provea".

Vamos lanzados por la autopista porque Julio debe llegar antes de las 11 a un punto de recogida para dejar a los dos alemanes que viajan con nosotros. Si no llega a esa hora, el día se le complica. Un bucle de canciones de Bisbal ameniza el trayecto. Por lo demás, autopista, punto de recogida y complicación son términos tan orientativos como ameniza. Reflexiono en voz alta sobre el inmenso porcentaje de cubanos que no conoce ningún otro país. "Le asombraría", apostilla Julio, "el inmenso porcentaje de cubanos que no conocen Cuba... La cantidad de habaneros que no conocen Cienfuegos, o la cantidad de cienfuegueros que no conocen Santiago. De eso se habla poco y también es bastante revelador del país de mierda que es esto".

Al poco de entrar en La Habana, vemos las primeras marchas de pioneros hacia la Plaza de la Revolución. Algunas de esas columnas están encabezadas por pancartas. "Viva Cuba libre". "Fidel vive". "Hasta siempre, Comandante". La ciudad es un sepulcro envuelto en banderas y ni siquiera el obvio paralelismo con cualquier paisaje catalán resulta tranquilizador. El día es para revolucionarios y nosotros no lo somos. Sólo entonces me percato de que hace ya unos minutos que Julio ha silenciado a Bisbal.


Libertad Digital, 28 de noviembre de 2016

domingo, 27 de noviembre de 2016

Crónicas cubanas II

Por lo que representa Fidel


JMADP y María Espada | Cienfuegos-Trinidad. Resumen de lo publicado: Fidel ha muerto y en Cuba regirá la ley seca hasta el 4 de diciembre. El reguetón atraviesa su peor momento desde el cierre temporal del discobar Brisas del Atlántico, en el Paralelo barcelonés. En el salón de la casa de Cienfuegos donde nos alojamos, sentados frente a la tele, María y yo presenciamos cómo, en la televisión nacional, uno de los millares de Mr. Smith que ofician de locutores anima a la población a enviar correos laudatorios del Gran Timonel. Fuera, el chófer del colectivo que nos ha de llevar a Trinidad nos apremia.
Lo compartimos con una pareja de francés e inglesa que, no sin delicadeza, le sacarán los colores a mi inglés. "Living history", le digo a Jean, a propósito del Óbito, y me quedo dudando sobre si ese History va con artículo o sin artículo. María saca el iPhone por la ventanilla y, con su objetivo de ojo de pez, va grabando el paisaje. Es inútil insistirle en que, en uno de los miles de baches que salpican el asfalto, corre el riesgo de que el móvil le salte por los aires. Es, además de una joven cineasta en ciernes, una Espada.

Yasmín, la matrona de nuestra casa en Trinidad, nos conduce a la vivienda desde el parque del wifi, donde nos ha ofrecido sus servicios con afabilidad de testigo de Jehová. De camino, tras 10 minutos de charla, nos recuerda que ha muerto Fidel. María y yo nos percatamos de que, en el instante en que ha pronunciado su nombre, ha bajado la voz. Y María le pregunta abiertamente por el súbito descenso del volumen. "Verán, aquí, en Cuba, hay algún problemilla con la libertad de expresión. No es que no se pueda hablar, claro; es que hay asuntos en los que es mejor no meterse". Por eso Yasmín no se llama Yasmín.

La prohibición de consumir alcohol no ha alcanzado a las casas turísticas. María se abre una cerveza y sale al fresco. En el balcón de enfrente hay dos niñas a las que dar carrete, y nada más justo, para empezar, que elogiar sus meneítos. La negrita Valia (13 años) es nieta de bailadora e hija de bailadora y está firmemente decidida a seguir la tradición, o eso parecen decir sus caderas; la trigueña Elisabeth quiere ser médico, eso es, llegar un peldaño más allá que su mamá, de profesión enfermera. En apenas unos minutos, sabremos por Valia y Eli que en España (en el resto del mundo, en verdad), cuando alguien enferma de corazón y no tiene dinero, no recibe atención médica, y que parir también cuesta dinero. Y que Fidel, que ya era muy viejito, hizo mucho por los niños y por los pobres. Y que Cuba, desde el avión, se ve pequeñita pero luego se da uno cuenta de que es gigante. Al anochecer, lo último que veremos antes de acostarnos es al niño Elián, el hijo pródigo del castrismo. La criatura engendrada por el Pueblo, veintitantos ya, glosa a Fidel entre sollozos. "Vive en Cárdenas, en la provincia de Matanzas", nos dice Yasmín, "y allá donde va, lo hace siempre con escoltas".

La pareja de vascos con los que compartimos el colectivo a la playa de Trinidad, a 8 kilómetros del centro, opina lo mismo que Valia y Eli. A ella le ha dolido la muerte de Fidel "por lo que Fidel representa", pero considera una desproporción que no se pueda beber cerveza. Me pregunta si es nuestra primera vez en Cuba y le cuento que estuve en La Habana en 1994, cuando la rotura de la cristalera del Deauville y el estallido de la crisis de los balseros, en pleno Período Especial. "La situación sigue siendo penosa", le digo, "pero entonces era casi apocalíptica". "Sí, pero aquí nadie pasa hambre y todo el mundo tiene un piso; no como en España, donde la gente se muere de hambre y hay miles de desahucios al día". En la mayor de las Antillas, cualquier "Sí se puede" lleva incorporado un chisporroteo de gramola. A punto estoy de golpearle en la cabeza con las memorias de Abreu, y comprobar de primera mano cómo, al dar con un libro en una cabeza y sonar a hueco, no hay que preguntarse por el libro. Pero a la vuelta hemos de compartir el mismo colectivo y, además (lo lamento, Arcadi, me dejé olvidado en un taxi el libro de Abreu).

El Período Especial. Cuba no sólo es pródiga en metáforas sino también en eufemismos. Lo que en cualquier otro país se llama crisis o colapso, aquí se llamó Período Especial. "En realidad", nos dijo un taxista habanero al poco de aterrizar en la ciudad, "nuestro Período Especial empezó en 1959".

En la playa de Trinidad, ordeno al mozo dos mojitos y frente a la mar más hermosa del mundo (¡tanto que parece una piscina¡) me vienen a la cabeza los versos de Silvio Rodríguez:

Soy feliz, soy un hombre feliz
y ruego que me perdonen
los muertos en este día por mi felicidad. 


Libertad Digital, 27 de noviembre de 2016

Crónicas cubanas I



El Mundo, 27 de noviembre de 2016

martes, 15 de noviembre de 2016

Que no quede ninguno, ninguno de feo

Al funeral de Iván Tubau en Les Corts, donde se ha escuchado jazz, chanson y poesía, ha asistido Antonio Robles, que en el corrillo anterior a la ceremonia ha pronunciado una frase tan certera como luminosa (impropia, ay, de las acostumbrada letanías de los entierros): "Iván nunca fue viejo; pasó de la juventud a la madurez y de la madurez a la muerte. Pero viejo, lo que se dice viejo, nunca fue". También estaba Luis del Olmo, que nos ha confirmado a Arcadi y a mí, con el característico orgullo del que no ha pasado por el mundo en vano, que, en efecto, Iván obtuvo el número 1 en la célebre oposición de locutores a RTVE, a la que se presentaron 498 aspirantes, Tubau y él mismo. Arcadi, siempre Arcadi, es el único de los 15 firmantes del primer manifiesto de Ciudadanos que ha velado, presencialmente, la memoria de Iván. Y estaba Àlex Sàlmon, el último de los editores de prensa que tuvo a bien tener a Tubau en su periódico: "En los últimos tiempos, cuando le reclamábamos por teléfono el artículo, solía aducir que no le funcionaba el ordenador, o que tenía problemas con internet; luego supimos que la supuesta avería del ordenador, que los supuestos problemas con internet, eran un subterfugio para encubrir su alzhéimer. Una coquetería". Estaba Llàtzer Moix, ex alumno, como yo, de Iván, y cuya necrológica, hoy, en La Vanguardia, no habrá sido muy del agrado de los Barbeta, Juliana o Pagán. Y Sergio Vila-Sanjuán, que ha iniciado una jugosa conversación respecto a la naturaleza outsider, libérrima, de Iván, y que ha derivado en lo mucho que Iván y Lorenzo Gomis se apreciaron mutuamente: poetas a contrafibra de su tiempo que, como bien ha puntualizado Arcadi, jamás hicieron alarde de ello; hasta ahí les alcanzó la elegancia. Y estaba Daniel Tercero, que se representaba a sí mismo y a la asociación de periodistas Pi i Margall. Y la escritora Roser Amills, a quien, según leo, le gusta más el sexo que las sombras de grey. Y estaba, comprimido en mi iPhone, Xavier Pericay: "Ojalá pudiera venir, José María, pero tengo pleno en Palma y no puedo ausentarme. Me acordaba hoy de que a Iván le llamábamos el abuelo; igual quien le llamaba así era yo. Pero de todos los que formábamos el grupo fundador, él era el mayor. Y era tierno y colérico a un tiempo, como algunos abuelos. En realidad, para mí siempre fue un hermano entrañable".

De Ciudadanos no había nadie salvo Jordi Cañas. Y uno ya no sabe qué pensar cuando es el defenestrado el más digno dirigente de la formación.



Libertad Digital, 15 de noviembre de 2016

lunes, 14 de noviembre de 2016

Contra la posteridad

                                       © Jot Down Magazine
En los albores de su pubertad, a Iván Tubau le aterró que hubiera hombres que, como Victor Hugo, vivieran atrapados en la posteridad de la Larousse. "Que alguien pueda morir pero siga vivo en la memoria de Francia le parece más temible aún que vivir para siempre", dice al comienzo de sus memorias (tituladas, precisamente, Matar a Victor Hugo), evocando en tercera persona al adolescente que fue. "Ya no puedes pasear al sol y hacerte pajas (...) y en cambio permaneces en la memoria de ese conglomerado de conneries que constituye la memoria de Francia". El empeño que en adelante guiaría sus pasos constituye una de las expresiones más sofisticadas de inmodestia de las que yo haya tenido noticia. Consciente de su talento para las artes, emborronaba sus propios trabajos para eludir la horrenda posteridad; lo hacía, además, con la cautela suficiente como para que su impericia resultara verosímil. Se trataba, insisto, de ser el segundo en lugar del primero, de librarse (¡a base de maestría!) de esa forma abyecta de eternidad que, a su juicio, era la Larousse, sinécdoque del saber apelmazado. Obviamente, no lo consiguió.

Para empezar, en 1965 quedó el número uno del primer concurso nacional de presentadores y locutores de RTVE, al que se habían presentado 500 opositores, entre ellos Juan Manuel Gozalo y Luis del Olmo. El propio Del Olmo, mientras pronunciaba una conferencia en la Facultad de Ciencias de la Información de la UAB, al identificar a Tubau entre el público, interrumpió su intervención: "Ese señor se llama Iván Tubau. Le conocéis porque es catedrático de vuestra facultad, pero no sé si sabéis que hace treinta años sacó el número uno en un concurso para locutores de Televisión Española al que yo también me había presentado...". (En 1970, Tubau volvió a opositar a una plaza, esta vez de redactor, para TVE en Cataluña, y obtuvo de nuevo, lo que son las cosas, el primer puesto de su promoción). De su paso por la televisión queda, sobre todo, un magnífico programa de entrevistas, El divan d'Iván, en que asentó el principio de que entrevistar es, sobre todo, escuchar al entrevistado, desplegar una conversación ingeniosa y, por qué no, tentar el arte de la seducción. Lo demás son formularios.

Su anhelo de subalterno sufrió otra derrota en el ámbito de la docencia. No en vano, se sacó de la chistera la asignatura de Periodismo Cultural y la impartió como si fuera útil. A diferencia, por cierto, de la semiótica de ultratumba que infligían al alumnado la mayoría de sus colegas. Las de Tubau no eran clases complacientes. Como le oí decir a Arcadi Espada respecto al Bulli, al aula de Tubau había que ir algo tenso. Con la prensa leída, las películas del Verdi visionadas y el inconformismo a flor de piel. Con la certidumbre, en suma, de estar asistiendo, más que a una exposición sumarial, a un acontecimiento, a la encarnación misma de la sabiduría. Una tarde dejó caer un ejemplar de la gramática de Alarcos en uno de los pupitres y, con la mirada encharcada, nos dijo: "Ahí tenéis. Una gramática". Secamente. Ante la ausencia de adjetivos cundió el pánico, y aun hubo pupilos que chistaron con ramplonería, como haciendo befa de la emoción que embargaba a Tubau. A los quince días, el decanato lo fulminó por haber dicho "francés".

Francés, sí. En una clase del curso anterior, y a propósito de una reflexión sobre la película Les nuits feuves, de Cyril Collard (la sesión, si no yerro, versaba sobre adaptaciones cinematográficas de novelas), Tubau leyó la siguiente frase: "Quand je t'encule je pénètre dans ton dos, mais c'est ton âme que je cherche". ¿Alguien puede traducirlo?, pregunta Tubau. Una alumna, Montse Palacín, se ofreció a ello: "Cuando te doy por el culo penetro en tu cuerpo, pero es tu alma lo que busco". Y Tubau no se abstuvo de puntuar la traducción: "Muestra usted un gran dominio del francés; y parece, además, que sabe hacerlo". Ah, pero Tubau se había significado públicamente contra el nacionalismo catalán y, más en concreto, contra la inmersión lingüística, que consideraba una aberración. Fue, por decirlo todo, uno de los primeros intelectuales catalanes que osaron transitar por ese campo minado. ¡El primero de su promoción, una vez más!; también contra Catalunya se cifró su derrota frente a la posteridad. Así las cosas, su afición a la galantería, por procaz o inofensiva que ésta fuera, le costó una suspensión de empleo y sueldo en la que algo tuvo que ver la sed de venganza de un grupo de alumnos del mismo curso a los que Tubau había suspendido por no saber quién era Ava Gardner. Y, ni que decir tiene, el afán de escarmiento del cogollo de nacionalistas que dirigía la facultad, y que luego harían carrera con el Tripartito. En cuanto a Palacín, la joven supuestamente ofendida, ésta fue su declaración ante el instructor del caso, Isidre Molas: "Me parece un poco surrealista el hecho de que un grupo de alumnos se sienta autorizado a erigirse en velador del honor de una presunta víctima de 'falta de respeto', 'abuso de autoridad' o 'machismo' si la persona directamente afectada en ningún momento ha considerado pertinente hacer oír su queja. (...) El precedente, llevado al paroxismo, podría favorecer la creación de la grotesca censura de un censor que asistiera a las clases para velar por la moral de los alumnos y que se sancionara al profesor con un recorte de sueldo por cada frase fuera de tono".

Los pleitos de Tubau con el catalán eran los propios de quien concebía la lengua para un uso bastante más placentero que la infausta construcción nacional. El pujolismo, en su obsesión por levantar un muro entre el castellano y el catalán, pergeñó un idioma ortopédico, una cargante jerigonza por la que la palabra barco, sospechosa de lesa catalanidad, resultó en vaixell, y ello pese a la validez de las formas embarcació o barca. Otro tanto sucedió con algo, que fue reemplazado por el protésico quelcom para extrañeza de nosaltres, els catalans, que seguíamos diciendo algú o alguna con absoluta naturalidad. A ello se refirió Tubau en Paraula viva contra llengua normativa o Llengua i pàtria amb ceba tendra, obras que, en cierto modo, vendrían a apuntalar la intrepidez filológica de Xavier Pericay y Ferran Toutain.

Cuando Tubau, en definitiva, afirmaba que el catalán era un artificio, un artefacto puramente ficcional, aludía a esa variante antipática que había ido fraguándose en los laboratorios sociolingüísticos del régimen. También, cómo no, al hecho de que en la universidad donde enseñaba, profesores castellanohablantes, impelidos por la ideología dominante, dieran clase en un catalán infame. Y que alumnos asimismo castellanohablantes tomaran la palabra en un catalán peor aún que el de los profesores, de forma que lo que debiera ser un diálogo más o menos riguroso acababa siendo una afrenta a la gramática, todo ello para vergüenza de quienes, como Tubau, se desenvolvían en catalán de modo magistral. Así lo razona en su valeroso Nada por la patria:

Mi madre, como cualquier catalán de lengua materna catalana, decía siempre "des de que". La norma impone "des que", fórmula que, hasta donde alcanza la memoria de los más viejos del lugar, nunca ha existido en la lengua viva usual. No puedo escribir en mi lengua materna. Eso me paraliza. O, por lo menos, me incomoda sobremanera.

En uno de sus postreros servicios al restablecimiento de la realidad, se enroló en el grupo de intelectuales no nacionalistas que promovieron la fundación de Ciudadanos. Qué hacía el más lustroso beatnik español, a sus 70 años, proclamando la necesidad de un nuevo partido político es un asunto que compete exclusivamente a la ciencia. O acaso a la poesía. Tras el acto de presentación en el Tívoli, el que dio la medida de que Ciudadanos, ay, iba en serio, Tubau le confió a Verónica Puertollano: "Qué bonito nos ha quedado. Ahora, ¡destruyámoslo!". Rescoldos, sin duda, de aquel niño que quiso acabar con Victor Hugo y que, hasta ayer a media tarde, fracasó por todo lo alto.


***

Cuando yo no esté aquí se habrá acabado el mundo
y no habrá nunca más olor de madreselva
ni acres fragancias hondas de entrepierna mojada
ni aromas en el vino ni azules en la mar.

Omar Pastecca


Libertad Digital, 14 de noviembre de 2016

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Sandinistak

"Alerta, alerta, alerta que camina / la lluita guerrillera per l'Amèrica Llatina." "Arriba, abajo, que la Otan se vaya al carajo; abajo, arriba, que ni Otan ni bases ni Reagan." "Y si Nicaragua ha vencido... ¡El Salvador vencerá!" Las manifestaciones de la izquierda extraparlamentaria en defensa de la revolución sandinista y contra la intervención estadounidense en Centroamérica partían de Universidad, seguían por Pelayo y Ramblas y rompían por Fernando hasta San Jaime. Luego del toma y daca con las fuerzas represivas, los 300 de siempre nos dispersábamos por el Gótico para reencontrarnos en la Real. Allí, a golpe de medianas, cancelábamos momentáneamente el malestar del mundo. La vida, proclamábamos, se divide entre la lucha y la marcha; así, las venas abiertas de América Latina coexistían sin tapujos con los tiradores espumosos del bar Glaciar. Lo que yo he bebido por el sandinismo, vive Dios, no lo ha bebido nadie.

Para marcha, no obstante, la del 10 de mayo de 1986 en el Palacio de los Deportes, donde se celebró el mítico Nicaragua Rock; la cinta aún corre por casa. “Ésta va para el ho-no-bar… para el ho-no-ra-bi-lí-si-mo alcalde de la ciudad… ¡Y pa su puta madre!” Aquel concierto, en fin, detonó una escalada en la conciencia revolucionaria. Porque lo que yo he esnifado por el sandinismo, vive Dios, no lo ha esnifado nadie.

La vida es un rosario de errores, y aun de los más penosos tendemos a rescatar, por prurito de supervivencia o acaso de vergüenza, un consuelo. Ningún punk ensalzó jamás a Ortega, a quien ya veíamos, hum, como el somocita que ha resultado ser. Falacia retrospectiva, sí, pero, como le dijo Enric Marco a Javier Cercas en El impostor, “permíteme ésta, sólo ésta”.


The Objective, 9 de noviembre de 2016



martes, 8 de noviembre de 2016

Estado de la revolución en Berga

La sociedad bergadana vive hipotecada por el miedo al qué dirán. Qué dirá la vecina si cuelgo el godzila en el balcón, quién me dará trabajo si me manifiesto públicamente contra los abusos laborales o salgo a la calle el Primero de Mayo. (...) Dentro del Consistorio pasa lo mismo: los de la nueva política [están] gobernados por el miedo, hipotecados por lo que dirán sus socios de la derecha, los empresarios y caciques de Inbergatur, la iglesia y la recién inaugurada casa antiabortista, las familias ilustres y los de las capillitas y las cererías".

El párrafo anterior corresponde al comunicado que las entidades anarquistas Columna Tierra y Libertad y Centro de Estudios Josep Ester i Borràs divulgaron a finales de octubre, en protesta por la multa de 750 euros tramitada por el Ayuntamiento por modificar el nombre de una calle de Berga.

Los hechos se remontan a mayo de este año, cuando ambas asociaciones pusieron en marcha una campaña para "dignificar" (eso dicen, sí, dignificar) las calles de Berga. La idea, recoge la nota, era "hacer un ejercicio de memoria histórica a través de algunos cambios en el nomenclátor de la ciudad [sic –como puede apreciarse, el texto es un campo de minas; por fortuna, se desactivan solas–]". Se trataba, en fin, de bautizar las vías públicas con nombres de sindicalistas, guerrilleros y, en general, individuos de la comarca del Berguedá que se hubieran significado en "las luchas por la libertad, contra la explotación, la autoridad y el fascismo".

Una de las primeras acciones consistió en cambiar el nombre de la calle Mossèn Huch, que pasó a llamarse Marcel·lí Massana, miembro del maqui libertario en los años cuarenta. Para ello, los émulos de Ken Loach fijaron la nueva placa justo encima de la placa oficial (respetando, eso sí, el formato que rige en el municipio), y sobre ésta colocaron un pañuelo rojinegro. El photoshop de toda la vida en versión agro.

¿Y qué hizo el Ayuntamiento, el mismo Ayuntamiento que se jacta de desobedecer las leyes que le parecen injustas porque se debe, ay, al pueblo (no al de Berga sino al gentío)? Incoar un expediente de sanción de 750 euros. "Fuimos ingenuos", concluyen los ateneístas, "al pensar que el actual equipo de gobierno sería más sensible a la memoria histórica. Una vez más, la realidad pasa por encima y vemos cómo los que se llaman anticapitalistas siguen los pasos de sus antecesores (...) La CUP utiliza la multa como instrumento disuasorio, de castigo ideológico y económico, y la ordenanza de civismo para controlar el espacio público."

(Coda: "La desobediencia es un acto personal, pero es también y sobre todo un acto colectivo, y por ello exigimos a las instituciones que apoyen a nuestros cargos electos, también a los que decidan hacer desobediencia". Comunicado de la CUP a raíz de la detención de la alcaldesa de Berga, Montse Venturós).



Libertad Digital, 8 de noviembre de 2016

jueves, 3 de noviembre de 2016

Un asomo de vejez

(Para Mercutio.)

1---Todo iba oliendo peor, pero no cobramos conciencia de ello hasta el día en que, en 1º de BUP, la profesora de Historia, Srta. García, nos llamó la atención a la vuelta de gimnasia. "Chicos, cuando regresáis de deporte se carga un poco el ambiente. Corréis, saltáis y, claro, sudáis. Y ya no sudáis como cuando teníais 11 o 12 años. Ahora sudáis como más fuertecito. Decidme: ¿Y si os ducharais?". 

 2---Siempre había creído que la afición al fútbol era una prolongación de la infancia. Lo que no había previsto es que fuera además un fenómeno pendular: prende con los cromos, se inflama con el juego y estalla en el graderío. Luego va reculando hasta quedar fosilizado en cuatro o cinco instantes. Un centro de Marañón en el viejo Sarriá, el empate de Dani frente a Austria en Argentina'78, un remate a gol de Santillana en un Madrid-Sporting. Cromos. El último objeto que intercambian los hombres en los rastrillos del mundo. 

 3---La impuntualidad es una coquetería que a medida que uno se hace adulto va dejando de tener sentido. 

4---Presumir de las hijas mientras son pequeñas; lucirlas como un trofeo cuando aún no requieren más que cuentos; engreírse de paternidad a condición de ejercerla sin traumas. Esa ficción acaba de un plumazo cuando oímos: "Ets patètic!", y sólo nos salva la presunción, cada vez más vaga, de que cualquier adolescencia es más siniestra que uno mismo. 

 5---La ensoñación en el sofá con la serie de turno. El despertar airado, a la cama entre gruñidos. El transistor vomita "Ra, ra, ra... el lobito está cobrando..." Maradona no duerme, leí una vez, Maradona se derrumba. Vuelta y vuelta. El lado frío de la almohada. Un programa de apariciones marianas. Lo mío ya no es insomnio sino remordimiento. Jamás he sabido, por cierto, en qué consiste conciliar el sueño. 'Está usted escuchando la repetición de... El larguero'. Son las 7 y la voz en retumbo de Losantos me agarra por la pechera, me zarandea, me apremia a las abluciones matinales. Es inútil. Maradona no duerme, soñé una vez, Maradona se derrumba: modorra, desplome, alirón. Y este mensaje de mi ex, mediadas las 8: 'Recuerda que a las dos tenemos hora con la profesora de Lola. Procura ser puntual'. 

 6---El banquete interdental. 

 7---Exploré con un amigo abogado la posibilidad de editar una compilación de relatos sobre la crisis. La idea era inventariar (con nombres apócrifos, claro está) una selección de expiaciones del derrumbe a partir de correos personales: matrimonios que echaban el cierre, socios empresariales que se divorciaban, antiguos millonarios que habían de guarecerse en casa de la madre (¡y el gato!), finos clientes de José Luis que cambiaban de acera al pasar frente a la terraza. Se trataba, en fin, de explicar la hecatombe desde el punto de vista de los ricos. Finalmente despreciamos la veta, digamos, literaria, y armamos unas frías obras completas. Éste es el índice: "Se ha suspendido el uso de su cuenta." "Servicio de apertura descubierto." "Actualice su información de pago." "Hay un problema con su tarjeta de crédito, póngase en contacto con su entidad." La nueva versión tiene la insuperable ventaja de que es perfectamente transversal. 

 8---"Ah, si ahora mismo se me aparecieran, uno sobre otro, todos los billetes, los demasiados billetes que me he llegado a gastar en chanel, cocaína y dom perignon." También este estúpido rencor hacia uno mismo tiende a mitigarse con los años. 

 9---Con la edad sobreviene una cierta aptitud para identificar y, sobre todo, jerarquizar el placer. Una taxonomía de la felicidad. "Dime algo que te parezca irresistible", me preguntó hace poco una mujer. Apenas hube de meditarlo: "Chupar la tapa de los yogures". 

 10-- Rust: ¿Por qué dejaste la poli, Marty? Podrías haber sido jefe, ¿no? Teniente, al menos... O capitán. 
Marty: Bueno, estuve otros cuatro años después de irte tú, y me pareció que el trabajo ya me había dado lo que tenía que darme. 
Rust: Explícate. 
Marty: Yo quería ser jugador de béisbol, cowboy... Y acabé siendo algo que no quería.
Rust: Supongo que yo podría haber sido pintor. No sé, de tema histórico: escenas antiguas, detalles nuevos.
Marty: Ajá... ¿Y pintas mucho?
Rust: No. Es un poco tarde para empezar a hacerlo. La vida es muy breve para ser bueno en más de una cosa. Así que ten cuidado con lo que se te da bien. 

(True Detective; temporada 1, episodio 7)

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Hay partido


El Mundo, 2 de noviembre de 2016

Nido de ratones


No future

Y aun así, qué piadosa es la prensa con la muchachada. Si Espinar fuera un pepero valenciano no se hablaría de compra-venta de un piso con saldo favorable de 30.000 euros, sino de pelotazo inmobiliario, sintagma del que colgarían voces como 'maquinación', 'especulación' y quién sabe si 'testaferro'. El hilo no presenta nudos gordianos: el padre de Espinar, Ramón Espinar Gallego, pertenecía al consejo de Caja Madrid, donde también se sentaba José Caballero Domínguez, a la sazón alcalde de Alcobendas, el municipio promotor de las viviendas que nos ocupan. No hay que echarle mucha imaginación para intuir que el "Óyeme, Ramón, ¿tu hijo no buscaba piso?" se habría convertido, en la salvífica germanía de La Sexta, en una red de tráfico de influencias que implicaría a altas instancias de la banca. Teniendo en cuenta la posibilidad de que Espinar Sénior se valiera de fondos black, y dado que Caballero Domínguez, viejo apóstol de la igualdad salarial, se pasó en 2011 del PSOE a UPyD, al presunto saqueo se añadiría el seguro transfuguismo. ¿Una compra-venta ilegítima? ¿Un asuntillo de doble moral? Probablemente, pero habrá que hacer constar, siquiera para los amantes de la estadística, que no es ése el rasero que se venía aplicando en España.

La corrupción a que apunta el caso, no obstante, no es sólo la que se deriva de especular con vivienda protegida. Más trascendente resulta que el apocalipsis que fueron pregonando los dirigentes de Podemos, y que les abrió las puertas de las televisiones, primero, y de las instituciones, después, quede desmentido con sus propias vidas. Lo ha dicho, en antológica greguería, el periodista Rafa Latorre: "Una juventud sin futuro, sí, pero con próspero presente". De esa misma impostura, por cierto, es tributaria la opinión de que Cebrián pretende influir en las primarias de Madrid. ¡Cebrián, el último errejoner, ahí es nada! Hoy Espinar ha sido trending topic mundial y con esto los cielos ya irían quedando más que asaltados.


Libertad Digital, 2 de noviembre de 2016

domingo, 30 de octubre de 2016

Tomatina

Acláreme algo, yaya: ¿Mi madre nació en Murcia porque tú y el yayo estabais de paso? Eso nunca lo he tenido claro.
-¿De paso? No, no, vivíamos allí.
-¿Cuánto duró la estancia?
-Dos años, más o menos. Regresamos a Barcelona cuando tu madre tenía cinco meses.
-¿Por qué?
-Por qué. Ay, por qué. Yo sé que tu abuelo fue diciendo por la Barceloneta que por la muerte de su padre. Que al morir su padre la vida en Murcia dejó de tener sentido, que si todo le recordaba a su padre y tal. Hubo otras razones.
-Recuerdo aquel retrato de su padre, como planchado: Don Gabino de Paco Ródenas. Un infarto, ¿no?
-Eso. Estaba atendiendo a un borracho en la casa de socorro y se desplomó.
-No debía de ser muy mayor.
-Cuarenta y pocos. Pero insisto: la muerte de tu bisabuelo no fue la única razón para que regresáramos a Barcelona. Es verdad que en los meses siguientes tu abuelo no levantó cabeza, pero hubo otras cosas, cosas que un hombre de su tiempo no siempre podía comentar en público.
-¿A qué te refieres?
-A mi tristeza.
-¿A tu tristeza?
-Añoraba Barcelona.
-Tira, la condenada.
-Sí que tira, sí. ¡Lo que yo he llorado por Barcelona no lo ha llorado nadie! Cada vez que recibía carta de mis padres... Ni leerlas podía.
-¿Y dices que un hombre no podía airear la tristeza de su mujer?
-Digamos que, en 1944, la tristeza de una mujer no podía regir la vida de un hombre.
-Háblame de tu vida en Murcia.
-¿De mi vida en Murcia?
-Sí, a qué te dedicabas.
-¡Si te contara! En cuanto nos instalamos, la madre de tu abuelo despidió a la mujer de hacer faenas y me dijo que me pusiera el delantal. Putas, las pasé en Murcia.
-Una mujer imponente, la madre de mi abuelo.
-No había día en que no me pidiera un tomatico con aceite, sal y pimienta. Harta me tenía con sus tomaticos.
-Al yayo también le chiflaban.
-Él también me tenía harta.
-En Barcelona seguiste con el delantal.
-Sí, pero ya fue otra cosa. Sobre todo desde que entre a trabajar en el Ayuntamiento. Fíjate: con lo importante que era el dinero, el día en que supe que la plaza era mía no pensé en el dinero.
-¿En qué pensaste?
-En que les iban a dar mucho por culo a tu abuelo, a su madre y a los tomaticos.
-¿Me preparas uno a mí?
-Sinvergüenza que eres.
-Sabes que sí.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Esperando a Gurb

JON NAZCA / REUTERS
Lo que más me admiró de La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza, fue la literatura adyacente, todo ese florilegio de cartas, bandos y noticias que no sólo conferían verosimilitud a la ficción; además, y como mandan los tratados de narrativa, hacían progresar la acción, lo que equivale a decir que no eran dramáticamente irrelevantes. Ignoraba por entonces que el diablo estuviera en los detalles pero de eso sin duda se trataba.

A través de mi buen vecino, Teniente Coronel de Aviación, con el que coincido durante el verano en Blanes, he conseguido esta dirección, que según me indica es la adecuada para enviar el informe que tengo sobre la observación de un ovni, y es por esto que con la presente carta, le adjunto una memoria y un conjunto de dibujos del objeto observado.

La finura con que Mendoza, orfebre del folletín chapado en oro, incrustaba esa documentación (que en La verdad sobre el caso Savolta llegaba a organizar el relato, según la técnica del pastiche), me llevó a creer que el oficio de escritor podía ser placentero. A tal punto lo creí que ante cualquiera de sus livianos ingenios, dejé de ver a sus personajes para verlo a él, sentado ante un amplio escritorio adquirido, qué sé yo, en Vinçon, y sonriéndose como lo haría yo cada vez que daba con algún giro, alguna fórmula, que limara la credibilidad del simulacro. Esta declaración de amor, por ejemplo, que Nicolau remite a Margarita: “Mientras oíamos el Otello de Verdi en el palco de sus distinguidos padres, he sentido la tentación de inclinarme hacia delante y besar sus hombros. Habría sido, esto lo sé, un despropósito inadmisible y por eso no lo hice. También habría sido la única forma de que tal vez usted algún día llegase a quererme”.

Con esta memoria no pretendo llamar la atención sobre la credulidad de si he visto o no el ovni o ha sido una imagen de espejismos e imaginación, ya que de ser así me ahorraría el trabajo de hacerlo y no hablaría más del asunto. Lo que deseo es hacer llegar a la persona o personas más indicadas una serie de datos que considero que pueden tener una importancia a no despreciar, y quizás pueda contribuir a una posible visión sobre el funcionamiento de estos aparatos y la tecnología que utilizan. […] Añadiré que el aparato visto con los anteojos no tiene nada de complicaciones fantásticas o luces de colores destelleantes que tanto muestran las representaciones televisivas de observaciones reales, sino que es de una extrema sencillez y no se resalta nada que no haya puesto en el dibujo.

Y los nombres, claro. Onofre Bouvila, Honesta Labroux, Efrén Castells (¡el gigante Castells!), Odón Mostaza, Marichuli Mercadal, Carlos Prullàs, Lorenzo Verdugones, Pajarito de Soto, María Coral, Paul André Lepprince, Nemesio Cabra… Cómo escribir no iba a ser una experiencia gozosa, si brindaba la posibilidad de levantar un paisaje y bautizar a sus criaturas en la pila de todos los asombros.

Era el día 19 de agosto de 1982 (un jueves), a las 22 horas y 30 minutos. Una noche despejada y con mucha visibilidad aunque en poniente aparecía una tenue neblina a gran altura, en la que todavía se reflejaba la luz del crepúsculo. […] Salí a la terraza, cuando oí un ruido que me pareció un avión, por lo que levanté la vista y justo encima de mí presencié la formación de un rosario de luces que aparecían y desaparecían de forma periódica y regular. Eran unas siete luces correlativas y simétricas. […] Llamé enseguida a mi familia gritándoles que había un ovni. […] Era un disco cilíndrico que rodaba sobre sí mismo, siguiendo siempre la dirección de las agujas del reloj, y como las luces solo bordeaban el objeto en sus tres cuartos, podía verse que giraba cada dos o tres segundos, según cuentas en el cronómetro de mi hijo.

En el caso de Mendoza, además, mediaba una condición definitiva: se había hecho rico gracias a la escritura; por si fuera poco, y dada su elegancia, no lo parecía, lo cual culminaba el equívoco. Qué otra cosa, en fin, podía hacer yo, salvo dedicarme a escribir. Aunque fuese, me dije, historias de verdad.


The Objective, 26 de octubre de 2016