jueves, 22 de diciembre de 2016

Ascazo

El telediario muestra el Twitter de Iñaki Ellakuría, el ciudadano español que ha resultado herido en el atentado de Berlín, y veo las leyendas "Independentzia eta sozialismoa" y "Bilbo, Euskal Errepublika". De resultas, el gentilicio "español" echa a temblar, como tiemblan las app en los smartphones antes de tirarlas a la basura. Por un lado, supongo que el interesado repudia la españolidad (y aun me pregunto, ay, si cabría respetar su parecer); por otro, me digo que no la merece, ar. El locutor sigue hablando (tibia, peroné, cadera...) pero hace segundos que el estruendo del perfil ahoga sus palabras, de las que en adelante apenas percibiré voces aisladas, como si un demiurgo alucinado estuviera subiendo y bajando el volumen del televisor. Trato de deglutir el amasijo 'independencia-atentado-español-herido' pero no hay manera: el bolo se me ha hecho bola y me resigno a la inexorabilidad de ir regurgitándolo. Al cabo, me justifico, el tal Iñaki es una víctima del terrorismo y parece obligado que esa circunstancia se sobreponga a cualquier otra condición. Una larga adversativa revolotea en mi cabeza, pero no me atrevo a formularla de punta a cabo, pues temo despeñarme por el acantilado de la justicia poética, ese castigo divino con ínfulas de modernidad.

En las horas sucesivas, será un consuelo comprobar que también los periódicos embarrancan en cavilaciones semejantes. Así, por ejemplo, Libertad Digital: “Sin embargo, este joven bilbaíno, desde su cuenta de Twitter -en la que reclama ‘independentzia eta sozialismoa’- muestra su ‘ascazo’ contra los ‘españolazos'”. Sin embargo, sí. ¿Y entonces? (Y sólo tras ese interrogante, volver uno a sus asuntos.)


The Objective, 21 de diciembre de 2016

martes, 20 de diciembre de 2016

Rivera Rey


En el I Congreso de Ciudadanos, celebrado en julio de 2007 en el hotel Hesperia, el profesor Francesc de Carreras presentó una enmienda a la ponencia de ideario que, tras ser aprobada por la mínima, supuso la definición del partido como de "centro-izquierda". Al punto, un grupo de militantes (los mal llamados "derechistas" o "liberales") entendimos que semejante etiquetaje conculcaba uno de los rasgos que conferían sentido a Ciudadanos, cual era la primacía de las ideas sobre las ideologías, y causamos baja. A nuestro juicio (si bien, en verdad, nunca hubo un nosotros mínimamente articulado), se trataba de una acotación disolvente, que no tenía otro fin que el de servir de lenitivo moral a aquellos izquierdistas que, como De Carreras, temían la posibilidad de que Ciudadanos (y, sobre todo, ellos mismos) fueran confundidos con derechistas o algo peor.

Rivera, que solía proclamarse liberal, consideró la enmienda De Carreras una minucia, una suerte de nota al pie más o menos orientativa que, en todo caso, no debía desviar a Ciudadanos de su principal cometido, esto es, el de irse perfilando como una maquinaria electoral con hechuras de empresa franquiciadora. De acuerdo con su concepción del partido como artefacto puramente instrumental, que uno de los padres fundadores se empecinara en un adjetivo no dejaba de ser anecdótico. Tanto se lo parecía que apenas dos años después Ciudadanos, una formación con carnet de centro-izquierda, se presentó a las europeas de la mano de Libertas.

Sirva el dato para refutar que la enmienda liberal que hoy plantea Rivera exprese convicción alguna o sea el fruto de un debate en el seno del partido. Antes bien, obedece, como tantas otras medidas en Ciudadanos, a un cálculo electoral. El objetivo, en este caso, es entrar en liza con el Partido Popular, disputarle el voto en cada rincón de España y, a medio plazo, reemplazarlo en el papel de partido alfa del centro-derecha. Obviamente, C's llega tarde. Hace dos años, o incluso un año y medio, habría sido posible. Ahora, después de que el PP haya capeado mil y un temporales, empezando por la crisis y acabando por el pitufeo, se antoja complicado, por no decir ilusorio. Mas la reformulación del ideario encierra otro propósito: liquidar definitivamente el legado del grupo de intelectuales, cuya labor oracular siempre ha despertado en Rivera toda clase de recelos. A ello apuntan, asimismo, la supresión de la frase que alude al origen catalán del partido ("C's es el fruto maduro de una reacción ciudadana que tiene su origen en Cataluña y que posteriormente se proyecta en toda España") y la expurgación del concepto laicismo identitario, en el que la Ejecutiva ve una muesca del pensamiento de la eurodiputada de UPyD Teresa Giménez Barbat, asimismo fundadora de Ciudadanos, y por quien Rivera y su guardia pretoriana sienten una hostilidad rayana en lo patológico.

El afán de que nada en el partido escape al control del líder se manifiesta igualmente en la propuesta que prevé la expulsión de quienes participen en "corrientes de opinión que sean contrarias a los intereses del partido" o efectúen "manifestaciones públicas que puedan ser consideradas desleales o contrarias a los intereses del partido". Y donde los intereses del partido se confunden cada vez más nítidamente (valga la paradoja) con los de Rivera.

Entre las razones que éste aduce para promover dichos retoques se halla la expansión del partido. "Hace diez años", arguye, "éramos una plataforma civil y autonómica y ahora somos un partido nacional y europeo". Bien, es falso. Ciudadanos germinó en Cataluña, es cierto, pero desde primera hora fue un proyecto de vocación nacional, y de ello no sólo dan fe las presentaciones de la asociación por toda España, o el hecho de que la consejera más votada en el Congreso Constituyente, celebrado en Bellaterra en julio de 2006, fuera Verónica Puertollano, que lideraba la primigenia agrupación de Madrid; de ello también da fe el propio Rivera, que solía reivindicar esa misma condición frente a los dirigentes de UPyD cuando éstos tildaban despreciativamente a Ciudadanos de "partido catalán". ¿Llevaban razón entonces Rosa Díez y Carlos Martínez Gorriarán? Eso se desprende, cuando menos, de las alegaciones del presidente de Ciudadanos.

La vigencia del aforismo de Victor Hugo que Rivera ha adoptado como lema del partido, "No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo", tiene una insólita plasmación en Ciudadanos, que ha salido indemne de todos y cada uno de sus errores por tratarse, precisamente, de una magnífica idea, aunque no sé si tan buena como para seguir errando hasta el fin de los tiempos.


Libertad Digital, 20 de diciembre de 2016

martes, 13 de diciembre de 2016

Academia de matones

Lo que sigue es el comunicado que difundió la Universidad Autónoma de Barcelona el pasado 22 de abril, a raíz de los enfrentamientos en el campus entre ultraderechistas y ultraizquierdistas. Me llamó la atención que el tono fuera tan enérgico, cuando sucesos de idéntica naturaleza, aunque protagonizados exclusivamente por ultraizquierdistas, habían sido tratados con pasmosa indulgencia. En este caso, de hecho, el rectorado no sólo no menciona al centenar de ultraizquierdistas que coprotagonizaron los incidentes, sino que, además, confunde deliberadamente a los ultraderechistas con Sociedad Civil Catalana.

La UAB rechaza la presencia de un grupo de neonazis este mediodía en el campus, que ha provocado incidentes en la entrada de la Facultad de Economía y Empresa.

En este espacio, la asociación estudiantil Sociedad Civil Catalana-UAB había instalado una carpa para informar de sus actividades. El equipo de gobierno de la UAB, para garantizar la seguridad de las personas y su derecho a la libertad de expresión, había reforzado el servicio de vigilancia y seguridad y lo había puesto en conocimiento de las autoridades responsables de la seguridad pública.

Una vez finalizada la actividad se han producido disturbios que han requerido la presencia de las fuerzas de seguridad para desalojar del campus al grupo neonazi. Un miembro de la seguridad de la UAB y un mozo de escuadra han resultado contusionados.

El equipo de gobierno de la UAB condena sin paliativos los hechos violentos ocurridos y expresa su rechazo absoluto a las ideologías totalitarias en la universidad.

Como saben, los ultraizquierdistas de la UAB, a los que, mucho me temo, ni siquiera suspenderá la vida, han atacado hoy una carpa de Sociedad Civil Catalana que anunciaba la proyección del documental Dissidents. El preu de la discrepància a la Catalunya nacionalista, de Fran Jurado. Pese a lo que pueda parecer, la razzia fascistanti no era una performance publicitaria orquestada por los promotores del documental. Ni eran figurantes los policías que han protegido la integridad física de los cinco o seis miembros de SCC que había en el chiringuito. Una de las consignas más coreadas, y que forma parte del repertorio habitual de la ultraizquierda, ha sido "Els carrers seran sempre nostres", cuya traducción al castellano es, aproximadamente, "La calle es mía". Éste es el calamitoso, agramatical comunicado que ha difundido hoy el rectorado de la UAB.

Ante algunos hechos que han ocurrido en el campus de la UAB en los últimos meses y, particularmente, en los últimos días, en que se ha impedido la libre expresión de ideas, el Equipo de Gobierno quiere manifestar lo siguiente:

El debate de las ideas es una actividad consustancial al contexto universitario. La universidad ha de ser un lugar dónde [sic]se puedan expresar todas las ideas, siempre que sean tolerantes y no discriminadoras. La libertad de expresión ha de permitir a todo el mundo manifestar sus inquietudes y su ideología.

El Equipo de Gobierno propicia que en los espacios de la UAB se puedan expresar y debatir las opiniones e ideologías de todas las personas que forman parte de la comunidad universitaria. Este respeto a las diferentes ideas ha de incluir, necesariamente, el respeto escrupuloso de los espacios de la universidad: como son espacios públicos, cualquier colectivo puede usarlos, y hay que facilitar y garantizar que así sea.

El equipo de Gobierno promoverá a través del diálogo y la participación necesarios el establecimiento de los mecanismos para que la UAB sea un referente de la libertad de expresión de ideas e ideologías, así como de tolerancia, respeto y no discriminación.

Algunos hechos. De la ultraizquierda, nuevamente, no hay noticia, así que estoy expectante por saber con quién entablará el diálogo el equipo de Gobierno.


Libertad Digital, 13 de diciembre de 2016

viernes, 9 de diciembre de 2016

Cataluña misteriosa

Señales que propician un marco más favorable para el entendimiento. Indicios casi inapreciables, que se abren paso, todavía tímidamente, entre la maleza de habituales recriminaciones. Gestos que invitan a pensar en la posibilidad de un deshielo, oh, invernal. Un arrumaco inesperado, una media sonrisa, una mirada noble. No es tanto lo que se dice cuanto lo que se insinúa. Se trata, sobre todo, de lo que ahora, en la aurora de esta nueva era, parece ya inconcebible.

Tales son las premisas en que se basa el Gobierno para reconducir el mal llamado problema catalán, y que en apariencia tanto difieren de aquella admonición profesoral de Xavier García Albiol: "La fiesta se ha acabado". En apariencia, digo, porque ambas actuaciones, la afable y la avinagrada, presentan idéntico rasgo concluyente: el desprecio por la política, al que el Gobierno añade el de la realidad.

No en vano, mientras la Alta Comisionada para Asuntos Catalanes abría consultorio en Barcelona, éstas eran las noticias que, respecto a su negociado, traía la prensa: "La Asociación de Municipios por la Independencia envía un díptico a 400 ayuntamientos de todo el mundo para explicarles el proceso independentista catalán", "La CUP desafía al juez por la quema de fotos del Rey", "El Diplocat hará de 'observador internacional' en las próximas elecciones legislativas de Macedonia", "Puigdemont convoca para el 23 de diciembre la cumbre sobre el referéndum que exigía la CUP". Ninguna, insisto, tiene más de 24 horas. Al margen del plano institucional, se ha conocido la existencia de un vídeo de un colegio de Cambrils en que el profesor, a cuenta de una teatralización de Els Segadors donde no hay una sola verdad, inocula a niños de 5-6 años el odio a España.

La incapacidad del Gobierno para encarar el nacionalismo no supone ninguna novedad. Lo que sí es novedoso, aunque se viera venir, es que la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, se congratule por el "cambio de discurso" y exija "medidas concretas". Que un partido, en suma, que se fundó para combatir el nacionalismo, sea hoy el intermediario del chantaje.


Libertad Digital, 12 de diciembre de 2016



miércoles, 7 de diciembre de 2016

Habana sin

Beber, bailar y follar son los tres únicos talleres en los que uno puede inscribirse en Cuba sin notar el aliento de la Revolución. Vicios como la lectura, el cine o la escritura, en cambio, suelen desembocar en un callejón sin salida. Tras la muerte de Fidel, las autoridades decretaron 9 días de duelo, que se tradujeron en la prohibición del alcohol y la música, preámbulos del sexo (a menudo incluso condiciones, tan o más respetables que Tinder o Pure). El castrismo no entró a saco en las alcobas, cierto, pero a más de una le restó acepciones; del mismo modo que no se inmiscuyó en los frigoríficos sino en la mercancía con que no debían llenarse. En lo que respecta a la semántica, el trampantojo es a las dictaduras lo que el eufemismo a las democracias.

La mansedumbre con que la población acató la consigna resultó conmovedora, máxime teniendo en cuenta el alto porcentaje de bailadores sociales que registran algunos barrios de La Habana. Mi propensión al morbo me llevó a pensar que en tales circunstancias habría un estallido social; que el régimen, en fin, pagaría muy cara esa delectación en el rigor. (El dia de Sant Jaume / de l’any trenta-cinc / hi va haver gran broma / dintre del torín; / van sortir set toros / tots van ser dolents / això va ser la causa / de cremar els convents). Tan obvio me parecía que llegué a plantearme si la ley seca no habría sido idea de un gusano infiltrado en el Gobierno. O era la abstinencia del mojito, ay, que empezaba a producir monstruos.

El domingo vencía la ley seca. Cuando menos, la notificación del Consejo de Estado dictaminaba que a las 12 del mediodía concluía el luto. A esa hora, sin embargo, ningún establecimiento de La Habana dispensaba aún bebidas alcohólicas. Ésta era la respuesta más común entre los empleados: “Aún no hemos recibido la orden".


The Objective, 7 de diciembre de 2016

viernes, 2 de diciembre de 2016

Falla

La ex alcaldesa de Valencia se sentó en el banquillo el día 21 por un presunto ingreso de 1.000 euros al Partido Popular, que, supuestamente, le habría reintegrado el importe con dos billetes de 500. Pitufeo, le llaman. Antes, había sido repudiada por algunos de sus compañeros de partido, insultada por sus adversarios y ultrajada por la mayoría de los medios de comunicación. ¡Qué digo, mayoría, si no hubo diario ni radio ni televisión que se abstuviera de tratarla como a una leprosa! Barberá murió de un infarto el día 23, y yo me pregunto por la posibilidad de achacar la muerte a su calvario, al escrache general al que estaba siendo siendo sometida desde hacía meses.

Abro comillas. La ola de suicidios que motivó en España la crisis fue en verdad una cascada de crímenes de Estado. La mayoría de los suicidas, cómo ignorarlo, eran hombres a quienes la parca se les había insinuado en forma de despido, les había persuadido a rebufo de la ruina y, finalmente, les había insuflado el suficiente (des)ánimo para quitarse de en medio. Al desahucio de la vivienda, instigado por la Casta, seguía el desalojo de la vida. Digámoslo sin rodeos, sin los untuosos eufemismos con que el Sistema adultera la realidad: asesinatos. Se trataba, simple y llanamente, de asesinatos. Cierro comillas.

Y me respondo que no, que el tributo a la verdad, esto es, a la democracia, debe ir vinculado a la cautela. Entre otras razones, porque no es precisamente cautela lo que me pide el cuerpo.


The Objective, 2 de diciembre de 2016

jueves, 1 de diciembre de 2016

Crónicas cubanas (y V)

Cuando salimos de Cuba


JMADP y María Espada | La Habana-Barcelona. Salimos hacia el aeropuerto cinco horas antes de que nuestro vuelo despegara, pues nos habían advertido de que el Gobierno había decretado el cierre de comercios (un decir) y prohibido el tráfico en las calles próximas a la plaza de la Revolución, y que la medida empezaría a aplicarse sobre las siete de la tarde. Un poco más tarde debía celebrarse el funeral habanero en memoria de Fidel, con la participación de jefes de estado tipo Maduro, Ortega, Obiang, Mugabe, Peña Nieto, etc. "En memoria" es inexacto. Durante las cuatro horas de espera en la terminal del José Martí, donde seis grandes televisores retransmitían el acto, nos fijamos en que ninguno de los dirigentes osaba hablar de Castro en pasado. Fidel no era. Fidel es. El mismo libro de estilo que regía en la televisión cubana. Ortega, que empezó su discurso apiadándose de Allende por haber creído, tan bienintencionada como ingenuamente, en la toma del poder por vía pacífica, razonó el porqué del presente histórico. "Y yo me pregunto: ¿Dónde está Fidel?". Y al unísono, miles de habaneros: "¡Aquí!". Antes de que el presidente de Nicaragua retomara su discurso, el gentío estalló en un "¡¡Yo-soy-Fi-del!!" que el realizador, por si no había quedado claro, sobreimpresionó en amarillo. Si Fidel es, si sigue siendo, en definitiva, es porque se ha transubstanciado en el Pueblo.

De hecho, de camino al aeropuerto habíamos sido testigos de esa transubstanciación. Pedro Luis, un coronel de aviación jubilado que a sus 70 años hacía de taxista clandestino, se había extendido en los logros de la Revolución. "Verán, Batista, el dictador que gobernaba antes de Fidel, mandó asesinar a miles de cubanos...". Hacia el kilómetro 5, más o menos, ya habíamos llegado a la mítica sanidad. ¿Recuerdan a Valia, la niña de Trinidad? Pues bien, Pedro Luis también clavó la pértiga en la sanidad española. "Y ahora díganme: en España, si alguien requiere un trasplante de corazón o ser tratado de un cáncer, ¿cuánto tiene que pagar?". España, a punto estuve de decirle, es líder mundial en trasplantes desde 1992; me lo impidió el temor a que infartara y, lo admito, su grado de coronel. Por supuesto, también me abstuve de hurgar en el hecho de que un hombre retirado, con las facultades algo mermadas, se dedique a hacer de chofer de turistas. Una cosa es refutar un sistema, pensé, y otra, una vida. Fue antes de ver el teléfono que gastaba.

–Veo que tiene usted un iPhone... ¿5?
–Cuatro. Me lo trajo mi hijo, que vive en Miami. 

Antes, también, de que nos explicara los fundamentos de la democracia cubana: "Usted elige a su representante de cuadra, el representante de cuadra al de barrio, el de barrio al de distrito... Y así hasta Raúl".

Ya en París, en el control de equipajes, María se refería a algún episodio del viaje y ella misma, al saberse hablando sin moderar el tono ni mirar a los lados, dijo: "¡Qué bien, poder hablar en libertad!". Delante, una cubana con pasaporte francés y bolso de Carolina Herrera nos miró y, negando con la cabeza, chasqueó la lengua. Sin duda, no habíamos entendido nada.​ 


Libertad Digital, 1 de diciembre de 2016